Kamilla Seidler y su aventura gastronómica en Gustu Bolivia (Parte II)

Lee la primera parte de la entrevista y escucha el podcast

Gustu y sus proyectos

En cuanto al equipo de Gustu, ¿nos puedes contar cómo es ese equipo que trabaja contigo?

gustu grupo

Grupo Gustu, Cortesía Gustu

K.S.: Sí, íbamos a ser una pequeña escuela de cocina con un restaurante para hacerlo sostenible y cuando llegamos y entendimos la magnitud de los productos y el potencial que tenía, cambiamos un poco la idea y queríamos hacer algo más “fine dining”, más elegante, más grande. Empezamos como una escuela, digamos “aprendiendo – haciendo”; muchas veces la gente escucha escuela y piensa en pizarras y sentarse y aprender algo pero nosotros lo basamos más en la filosofía de que te tienes que quemar los huesos, hacer la salsa, oler la salsa y saber en qué punto está listo en vez de aprenderlo sentado. Así nació Gustu y con eso ofrecimos becas para chicos de bajos recursos, que tal vez no tenían como entrar a un hotel privado y así arrancamos. Después entendimos que era muy poca gente que podíamos influenciar con esa forma y decidimos volver a la idea de una pequeña escuela que podía tener más gente y más chicos y tal vez con otro perfil porque tal vez no todos podemos terminar siendo grandes cocineros y todos de alta cocina, otros chicos tenían simplemente necesidad de aprender a cocinar, y así nace Manq’a. Manq’a ahora es la base, tenemos once escuelas en Bolivia y dos en Colombia. Y entonces con esas escuelas cogimos los mejores, los que querían entrar en el rubro, a ese nivel y le ofrecemos pasantías en Gustu como una especialización encima de su título Técnico Básico en Gastronomía. Entonces el perfil de Gustu ha cambiado bastante, empezamos con un perfil de treinta chicos que no tenían conocimiento ninguno y ahora estamos más con chicos que ya han terminado el básico y ya más que todo hacen prácticas, entonces ese ha sido el desarrollo del movimiento Gustu.

Gustu y su movimiento gastronómico

Dentro de su aventura gastronómica, Claus Meyer ha creado el Melting Pot, cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida y brindar oportunidades a grupos menos favorecidos a través de la gastronomía. ¿Cómo se viene desarrollando este proyecto en Bolivia y en otras partes del mundo?

claus meyer y alumnos manqa

Claus meyer y alumnos manqa, Cortesía Gustu

K.S.: Melting Pot nació en Dinamarca y mucha gente dice: ¿pero por qué Dinamarca necesita una fundación”? pero obviamente también tenemos nuestros desafíos y empezó con varios proyectos. Uno por ejemplo en nutrición infantil, que hace como clases de comida saludable y mini maratones para niños muy chiquitos. Otro proyecto en Dinamarca ha sido la inserción de una escuela en donde presos daneses toman clases de cocina y que cuando terminan su tiempo en la cárcel se les ofrece la oportunidad de trabajar en la empresa de Claus Meyer. Con esa fundación, mezclado un poco con el movimiento nórdico, Claus decidió aplicarlo en un país como Bolivia , había otros países pero Bolivia era el que más sonaba. Bio – diversidad, seguridad, es fundamental si vas a montar un equipo fuera, es fundamental que sea un país seguro, está en crecimiento económico, tenía un montón de “pros” y con eso el inicio era una pequeña escuela contrato de un año y a la casa. Y vimos que había más posibilidad, nació Manq’a, tenemos un proyecto pequeño que ojalá pronto crezca que se llama Suma Phayata (significa bien cocinada), que es una promoción de la comida callejera paceña, en este momento, que es justamente para un turista que no habla castellano y quiere acercarse a la señora a ver qué vende en la calle pero no se entienden y le da miedo que tal vez no tiene entrenamiento en manipulación de alimentos, cosas así. Entonces lanzamos un curso para las señoras que tal vez no hace falta cambiar su comida pero quizá cositas pequeñas como no recibir dinero con la mano con la que preparas la comida, pequeñas cosas que hacen un cambio. Y con un proyecto así la Fundación ha ido creciendo, nuestro socio ICO, ha sido parte fundamental de las escuelas Manq’a, entonces como creció la parte social, decidimos quedarnos más tiempo porque habían muchas más cosas qué hacer. A parte de esto, Claus recibe una oferta para abrir un gran negocio en Grand Central Station en Nueva York, pero ahí también exige que solo quiere entrar en el negocio si parte de las ganancias van a proyectos sociales y ahí nace Melting Pot New York. Que están manejando varios proyectos parecidos a los de Dinamarca y también tiene una escuela que está en una de las zonas más complicadas de Brooklyn, donde van a armar un restaurante para la Comunidad alrededor donde no hay restaurantes ahora, entonces es lo mismo, es una escuela que enseña a los chicos a cocinar pero esa misma comida se vende a precios razonables; entonces Melting Pot cada vez crece más y más pero siempre a base de gastronomía.

La comida callejera en Latinoamérica ha sido un generador de negocio y de oportunidades para muchas familias durante muchos años. Este tipo de negocios forman parte del colorido y de los sabores más auténticos que podemos encontrar en todos estos países. Hasta ahora, parece que nadie se había puesto a pensar en la importancia y valor que representan para la gastronomía y para la cultura de los pueblos latinoamericanos, hasta que se creó “Suma Phayata”, el cual ha creado un circuito turístico que está dando relevancia a estos negocios. ¿Qué tan complicado ha sido obtener la ayuda de organismos estatales en este proyecto y cómo se ha venido desarrollando?

anticucho bolivia

Anticucho – Suma Phayata, Cortesía Gustu

K.S.: No tenemos ninguna ayuda de nadie, solo nosotros, pero esperamos crecer con la Municipalidad, que demuestra más interés pero las cosas toman tiempo. Y aunque tengamos la mejor idea del mundo, hay que hacerlo sostenible y que realmente sea un modelo aplicable antes de que se lance a gran escala, entonces eso toma tiempo.

¿Kamilla, por qué crees que la gente debería ir a Gustu?

cacao salvaje gustu

Cacao salvaje, Cortesía Gustu

K.S.: Porque van a tener una experiencia de lo que es casi todo el país. Bolivia es un país que tiene mucho que ofrecer y muchas veces no lo consideramos como que deberíamos ir, pero la gente que tenemos en el Restaurante y que ha estado involucrada en el Proyecto está enamorada del lugar; es hermoso, ahora justamente estoy viendo montañas rojas, verdes, azules, un clima increíble, buena comida, buen vino; es un apoyo a una gastronomía creciente y nos ayuda mucho que la gente venga, visite y pruebe. Esto hace muy orgullosos a los chicos que están involucrados y están todos los días trabajando en eso.

Kamilla Seidler y su aventura gastronómica en Gustu Bolivia (Parte I)

Érase una vez la gastronomía boliviana, poco conocida por el mundo, cuyos productos, tesoros culinarios y métodos ancestrales se quedaban escondidos para comensales, críticos gastronómicos y el mundo entero. Por fortuna, en la vida como en la gastronomía suceden cambios que traen cosas maravillosas por descubrir y explorar. Y es que gracias a Claus Meyer, a Kamilla Seidler y a un gran equipo que ha venido detrás desde que comenzó esa aventura gastronómica en Bolivia, este país andino viene dando de que hablar en muchas mesas y promete ser un protagonista más de la magia gastronómica que solo América latina puede evocar. Les invito a escuchar la entrevista realizada a Kamilla Seidler, quien fue jefe de cocina del restaurante Gustu y como fue su experiencia cuando estuvo allí.

Kamilla Seidler

Kamilla Seidler

Kamilla Seidler – Cortesia: Gustu La Paz

En el 2016 fuiste seleccionada como la mejor chef femenina de América latina, ¿qué es lo que crees que te llevó a tal reconocimiento?

K.S.: Yo creo que varias cosas; mucha gente me pregunta ¿por qué lo ha ganado una danesa?, yo creo que nuestros colegas han querido regalarnos ese reconocimiento a nuestro trabajo en Bolivia y más allá de ser la mejor cocinera por un plato, engloba todo lo que ha logrado el equipo en Gustu. Yo lo veo más por el trabajo en equipo que hemos realizado.

Algunos medios han dicho que quieres revolucionar la cocina boliviana, ¿consideras cierta esta afirmación o en qué crees que se basan para justificarla?

Gustu escuela

Gustu escuela – Cortesia: Gustu La Paz

K.S.: Nosotros llegamos con el propósito de crear un movimiento en Bolivia, obviamente involucrando todos los actores aquí. Queríamos armar un movimiento porque hemos visto mucho éxito con el movimiento nórdico y que aún lleva a los países nórdicos con bastante éxito en la gastronomía mundial. Y la idea de venir aquí era más que todo dar educación a jóvenes de bajos recursos en gastronomía porque es una profesión que siempre vamos a necesitar, siempre tendremos que comer, entonces es una manera de aprender algo que siempre va a ser necesario. Después se volvió un poco más serio y empezamos a ver lo que ofrece Bolivia a nivel de diversidad, productos, vinos, singani, todo lo que tiene, más el capital humano obviamente. Con eso decidimos, no sé si revolucionar la comida boliviana, pero pensarlo de una forma moderna intentando mantener las recetas de siempre, aunque de alguna manera se puede ver como una modernización de la cocina. Esa era la meta y ahora como el equipo está creciendo y los chicos cada vez son mejores y más responsables, ellos obviamente hacen platos con más espíritu boliviano que lo que yo podría hacer, que no soy de acá; entonces me parece que la mezcla que hemos conseguido entre lo tradicional y lo moderno es bastante interesante.

Entonces, en principio los platos que se encuentra en Gustu no son recetas tradicionales, sino que más bien con los ingredientes locales ustedes han creado sus propias recetas. ¿ Y por qué Bolivia Kamilla?

 

Claus Meyer Gustu

Claus Meyer – Cortesia: Gustu la Paz

K.S.: Porque justamente Claus Meyer, que es uno de nuestros dueños y es un “entrepeneur” gastronómico danés, uno de los fundadores del movimiento nórdico y NOMA en Copenhagen, quería ver si se podía aplicar un movimiento en un país en desarrollo económico y de esta forma tratar de mejorar toda la cadena desde el productor que recibe precio justo hasta la educación del mismo cocinero y obviamente al cliente y finalmente tener con eso más interés en el turismo gastronómico, y por eso el lema de “cambiar el mundo a través de la comida” porque si logramos cambiar toda la cadena productiva vamos a tener verdaderamente un mundo cambiado.

¿Qué consideras que ha sido lo más difícil a la hora de trabajar en Gustu?

 

Kamilla en Gustu

Kamilla Seidler en la escuela de Gustu – Cortesia: Gustu La Paz

K.S.: Obviamente llegar a un país que no conocía; obviamente a nivel cultural, a nivel de productos y todo es nuevo. Lo bueno es llegar con la experiencia de las cocciones y todo el conocimiento que uno pueda tener pero después tener que aplicarlo a un contexto totalmente distinto, y eso ha sido uno de los desafíos más grandes. Después ha sido un regalo trabajar con tantos jóvenes que sueñan con eso y que han estado esperando montar un restaurante de alto nivel en su propio país en vez de tener que ir a otro lado a practicar y tal vez tener que conseguir fondos que no tienen para trabajar en un restaurante así.

¿Tú crees que Gustu se ha convertido en un punto de referencia en América latina?

Res madura Gustu

Res madura, crocante de yuca, mouse de tuetano y chive – Cortesia: Gustu La Paz

K.S.: Sí, yo creo que sí, yo creo que es la primera vez que escuchamos tanto de la gastronomía boliviana y más allá de los vinos, como digo del singani, creo que han sido productos escondidos; porque aquí todo el mundo sabe, pero lejos de Bolivia no muchos han conocido esa realidad y yo creo que Gustu ha formado parte de poner eso en el mapa.

Según lo que tengo entendido, tú has trabajado en países nórdicos, en España, no sé si en alguna otra parte y en Suramérica en Bolivia. ¿Cómo ves la cocina boliviana y la revolución que has estado llevando durante el tiempo que has formado parte del equipo de Gustu?

 

Interior Gustu

Interior Gustu – Cortesia: Gustu La Paz

K.S.: Todo cambia con el clima, con la cultura, con las tradiciones, obviamente con los productos, la tradición gastronómica es otra; pero también comparte muchas cosas. Más que todo donde vemos cocciones tradicionales; en los países nórdicos hemos guardado siempre pescado en sal, hemos curado mucho, hemos fermentado mucho justamente para los inviernos duros y muchas de esas cosas igual se ven aquí desde hace miles de años. Los fermentos, la chicha, el chuño, la papa seca que se guarda igual para tener aquí durante todo el año; entonces justamente esas cosas me fascinan aún más de la preparación más tradicional a la más antigua. La huatia, la cocción dentro de la tierra, hay muchas cosas que se complementan entre países aunque estamos a catorce mil kilómetros de distancia. También hay cosas que son únicas y que son muy interesantes de aprender, yo estuve en La Paz a 3.600 metros y de pronto a media hora de vuelo estás en plena selva y estás viendo cocciones a fuego vivo de lagartos y de pescado en hojas de plátano, etc. Entonces es un país súper diverso y ofrece muchas cosas también que a nivel turístico interesa mucho a la gente, ahora viajan por gastronomía; antes no sé, a la torre Eiffel o al Machu Pichu, ahora vemos que la comida interesa mucho. Y yo creo que Bolivia todavía está en un momento en que mantiene muchos las tradiciones y es importante que se mantenga, obviamente yo entiendo que la gente tenga que modernizarse pero también entiendo que es lindo conocer esas manera antiguas.

En relación a la gastronomía latinoamericana y a los países más representativos como México, Perú, Colombia cada vez más y Brasil; no sé si conoces alguno de ellos y su gastronomía y si ¿puedes mencionar algo que te parezca interesante?

Salteñas

Salteñas de coca, cañahua y tradicional – Cortesia: Gustu La Paz

K.S.: Conozco los tres y me parecen fascinantes, yo creo que lo que más se compara con la boliviana es la peruana, porque yo creo que comparte muchas cosas; obviamente siendo vecinos pero también los ajíes por ejemplo: aquí es ají de lengua, allí es ají de gallina, entonces son platos bastante parecidos. Bolivia también está en un momento de crecimiento económico y también a nivel cultural estamos viendo mucha influencia indígena mezclada con lo moderno; entonces ve uno un señor con su traje yendo a la oficina en su Porche pero se detiene para comerse un taco. Y aquí es un poco lo mismo, tienes las salteñas que son como empanadas hechas de masa dulce y un relleno salado que es tradición y no hables mal de la salteña porque te caen al lado… son las mismas tradiciones que vemos, obviamente son platos distintos. Lo complicado pero también lo lindo es que está muy descentralizado, entonces tienes que viajar a tal lugar para probar tal plato, todavía no se mezcla mucho entre regiones. Es interesante porque te lleva al lugar donde hay que comerlo. Y entonces tú vas a un lugar y ves la vestimenta y eso se explica en la comida, lo que crece en esa región, es lo que vas a comer ahí.

Kamilla, cuando tú llegaste a Gustu, ¿cómo crearon la carta?

CRUDO DE LAGARTO Gustu

Crudo de lagarto con polvo de hibiscus y pepino amazonico – Cortesia: Gustu La Paz

K.S.: Primero, tuvimos como seis meses para construir el restaurante y crearlo, en ese momento viajamos bastante por el país para conocer el producto y conocer las maravillas a nivel cultural y gastronómico porque como te dije llegué sin conocer mucho. La gente nos ha acogido súper bien y nos ha enseñado cómo se hacen las cosas y con ese pase de productos poniendo todo encima de la mesa empezamos a pensar platos propios. Entonces era una fase complicada de entender la cocción de cada producto, la mejor manera de servirlo; ¿lo freímos, lo hervimos, lo salteamos? ¿qué hacemos? también con la experiencia de todos los chicos, de su vida, de su familia, de sus tradiciones. Empezamos con un gran equipo de todo el país representándolo, entonces a base de cómo lo hacían en sus casas, mezclando cocciones de la selva con las del altiplano y así..

 

La Petite Table, gastronomía llena de secretos en Colombia (parte II)

Escucha el podcast con la entrevista aquí

Chefs invitados

Desde tu punto de vista, el día de hoy con Sebastián Baeza, ¿qué crees que pueden esperar los comensales con esta experiencia gastronómica?

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Plato de Sebastian Baeza

J.S.:  Pienso que lo que él hace es una fusión de dos tipos de gastronomía y dos tipos de sabores, es una cocina súper delicada con unos sabores atrevidos y pienso que la propuesta es hacer un puente entre dos gastronomías para dejar de hablar de un solo lugar, lo que entiendo de Sebastián y que nos ha contado él es que ha viajado por muchas partes y todas las cosas le han dejado una influencia en su cocina. Va a usar sal de chapulines que uno sabe claramente que es muy mexicano, hay un plato con humita que es claramente chileno, entonces hay una cantidad de sabores y es una fusión muy bonita. Además he visto que le pone mucho empeño al emplatado, que es como una tendencia que hay entre los chefs profesionales para que el plato se vea absolutamente espectacular. Está usando flores comestibles que es una de las tendencias en términos de emplatado y los sabores combinan su trayectoria gastronómica, que me pareció muy interesante.

Juliana, hay muchos chefs que están apostando por la comida colombiana ahora, si yo estoy estudiando gastronomía ¿es fácil para mi estar en la en La Petite Table, o tengo que tener unos requisitos mínimos?

J.S.: No es imposible, depende, hay muchos cocineros en escuelas de cocina y esto es algo que me pasó a mi como estudiante de gastronomía, que no tienen la experiencia real y para estar en La Petite Table emplatando se requiere una experiencia mínima de cómo llevar un servicio. Es por eso que sea un profesional, o un amateur o un estudiante, hacemos las pruebas previas. Para probar que es capaz de hacer un servicio y alimentar a veintidós personas y nosotros estamos cobrando porque la gente tenga una experiencia. Hemos tenido una experiencia en donde un chef amateur hizo comida hindú y lo que hizo fue servir bandejas en el centro de mesa, su arroz, su pollo al curry, sus samosas; todo esto para facilitar el tema, porque emplatar y que la comida salga caliente es un tema que requiere un poquito más de experiencia.

Juliana, ¿nos puedes contar sobre tu trayectoria y cómo llegaste aquí a La Petite Table?

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Plato de Sebastian Baeza

J.S.: Siempre tuve el interés por la gastronomía pero soy literata inicialmente, cuando terminé literatura me gané una beca para estudiar cocina que siempre lo quise pero inicialmente no lo podía pagar, resultó una beca parcial, me fui a estudiar gastronomía. En la carrera uno descubre muchas cosas acerca de uno y descubre muchas cosas acerca del mundo de la cocina que uno se imagina inicialmente “que no es como lo pintan” un poco. Es un mundo que sigue siendo muy masculino, “paradójicamente” digamos a nivel profesional, yo era la única mujer, es un mundo que “requiere un poquito de cuero”; pero es una experiencia inolvidable, encontrarse en eso, salir adelante en un mundo muy masculino; yo regresé a Colombia después del grado porque vivir en Estados Unidos para un estudiante después de la deuda de la carrera cuesta mucho dinero y me vine acá. Trabajé en un par de restaurantes y me di cuenta de la realidad acá en Colombia, el cocinero todavía es muy empírico, el cocinero profesional lo ven como una amenaza y no se lo toman en serio. Entonces el salario es irrisorio, las condiciones laborales son bastante regulares, eso ha cambiado un poco en los últimos años pero no hay una apreciación de la profesión y el dinero que uno paga por su carrera no se corresponde. Me dediqué a otras cosas, me dediqué a la literatura y en eso escribí nueve libros de cocina, mi primer libro se llama “Cocina para uno” que es un libro de cocina para solteros y luego saqué una colección pequeña de técnicas de cocina, yo siempre me he enfocado en que las recetas sean asequibles y que la gente las entienda. La cocina es probar y untarse y combinar lo que a uno le gusta y ese es el enfoque que le he dado a mi trabajo de gastronomía. En esto uno se pierde un poco de la práctica que hay en la cocina y en eso tomé la decisión de que si no abría mi propio negocio no iba a cocinar porque no me daba el dinero y no me daba la pasión para estar veinte horas cocinando de pie porque es muy difícil. Me dediqué más a la parte administrativa y por cosas del destino a la producción de televisión, tenía un poco que ver con libretos, con recetas y ahí en la producción de televisión trabajé con un supermercado grande y me salió un trabajo administrativo preparando las comidas de una de sus marcas, lo cual fue una experiencia de aprendizaje total aunque muy frustrante en muchas cosas porque al ser un supermercado tiene unas normas que no aplican normalmente para la gastronomía, todo muy estandarizado e industrializado y como cocinero choca un poco eso. Desde ahí me he dedicado a gerenciar restaurantes y negocios de gastronomía y gracias a Camila Marulanda que es una de las socias de La Petite Table, me invitó a trabajar con ella por mi perfil y por mi trayectoria; teniendo en cuenta que debía coordinar cocineros y manejar muchas de las variables de La Petite.

La Petite Table, gastronomía llena de secretos en Colombia (parte I)

La gastronomía latina está llena de secretos e historias por contar, sabores de antaño y nuevas combinaciones que deleitan el paladar de los comensales y en esa búsqueda por satisfacer la curiosidad gastronómica, nunca está de más dejarse sorprender y arriesgarse a probar sabores y propuestas nuevas que nos permitan ampliar nuestro mundo y paladar con provocaciones, texturas y aromas. Desde hace un tiempo, vienen surgiendo chefs con propuestas gastronómicas novedosas, fusiones culinarias que a muchos atraen sin dejar indiferente a esos ávidos sibaritas y como todo evoluciona, no solo los platos sino también lo que giran en torno a ellos, asimismo podemos dejarnos seducir por la experiencia en sí; porque al final la gastronomía es eso, en donde gran cantidad de estímulos entran en juego para dejarnos un “buen sabor de boca” y así querer repetir…

Y como si del “Santo Grial” se tratara, nuevos planteamientos gastronómicos prometen llenar las expectativas de más de uno, o como menos, replantear el concepto de la experiencia en lo que hasta ahora hemos vivido en un restaurante tradicional; entras al lugar, traen la  carta de platos y pides…

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La Petit Table Bogota

La Petite Table en Bogotá es uno de esos lugares en los cuales se ofrece además de comida, una experiencia diferente, con un trato más personalizado y donde el chef que elabora la comida nos cuenta un poco más sobre lo que estamos degustando; un espacio en donde al llegar, con muchas o pocas expectativas, podemos dejarnos seducir por un menú al que de alguna manera, pocos pueden acceder. Donde compartiremos mesa con alguien que nunca hemos conocido, porque parte de la experiencia también es eso; con precios bastante asequibles y mucho más en comparación con lo que se puede encontrar en Bogotá en relación calidad – precio. En La Petite Table, podrás encontrar desde chefs amateurs hasta experimentados cocineros que nos agasajarán con sus tendencias gastronómicas más conocidas o con nuevas propuestas creadas para un lugar como este, donde comida de América latina o de otras partes del mundo están siendo protagonistas.

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El chef Sebastian Baeza

Cuando Gustolatino Gastronomía pasó por allá, llegaba con muchas expectativas, y no podía ser para menos, si el chef invitado era Sebastián Baeza, el cual ofrecía un menú con platos que fusionaban gastronomía latina con la asiática; por supuesto, no nos lo podíamos perder… Al final, hemos quedado más que satisfechos y hemos salido con ganas de volver a probar otra de las propuestas latinas que se pueden encontrar en La Petite Table, aunque lo de Sebastián es difícil de superar 🙂 un chef con un enorme carisma, unos platos exquisitamente presentados y en donde lo que se ve, sabe igual de bien o mejor. La experiencia del lugar como tal me pareció agradable, pero sin duda, el chef es el protagonista y en definitiva la propuesta que acompañe a la comida es fundamental. Lo único que me ha dejado desilusionada ha sido la opción de los jugos de frutas; pues en un país como Colombia, con tanta variedad, no existía ninguna opción para elegir, dejando a las personas que no beben alcohol ( me incluyo) con agua como la única opción…

Y como siempre, en Gustolatino Gastronomía estamos ávidos de saber más, por eso te invitamos a que escuches el podcast con la entrevista que realizamos a Juliana Salazar, la encargada de La Petite Table en Bogotá, ¡hasta la próxima!

Haz click aquí para escuchar la primera parte de la entrevista como podcast:

Haz click aquí para escuchar la segunda parte de la entrevista como podcast:

Entrevista en La Petite Table Bogotá

Estamos con Juliana Zalazar, ella es la encargada de La Petite Table, una propuesta gastronómica que hay en Bogotá, ella nos va a contar sobre la propuesta, todo lo que tienen y lo que se puede encontrar en relación a la comida latina.

La Petite Table

 Juliana, ¿Qué es La Petite Table?

J.S.: La Petite Table surge como una idea de unos socios que quisieron montar un negocio de gastronomía que no fuera un restaurante convencional, se decidieron por un comedor privado y para darle una onda diferente decidieron convertirlo en un comedor clandestino, que a diferencia de los convencionales se decidió utilizar un espacio que estaba sub-utilizado y así conseguir chefs y propuestas gastronómicas con una alternativa diferente en Bogotá.

En Gustolatino Gastronomía nos interesa hablar sobre las propuestas gastronómicas de America latina, tú me contaste que aparte de chefs como Sebastián Baeza que hoy nos acompaña, también podemos encontrar chefs colombianos, mexicanos.. ¿Podrías hablarme sobre ellos, el tipo de comida que preparan, su perfil y cómo ves su trayectoria?

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J.S.: Pues aquí en Colombia todavía estamos empezando, aún estamos en esa fase de lo americano y lo francés, digamos que ni siquiera lo europeo, son más esas dos. Lo bonito de acá es que hay chefs con una trayectoria diferente; hay chefs de restaurantes, hay chefs caseros, o son publicistas que se dedicaron a cocinar, entonces hay diferentes perfiles. De comida latina, hemos manejado comida mexicana muy auténtica, como la chef Ximena Leal, ella realmente es panadera, tuvo un restaurante pero lo cerró por varios motivos y después montó un restaurante clandestino que tiene en su casa, digamos que lo tiene reservadísimo y la invitamos porque acá puede recibir más cantidad de personas de las que le permite el espacio de su casa. Ella trabaja de manera muy tradicional, con su molcajete, su comal, “comida muy de la abuela”, no es una comida como la de Sebastián que es emplatada, súper sofisticada, ella hace a los ingredientes los protagonistas.

También hemos trabajado con chefs de comida colombiana, con propuestas muy interesantes, en donde muchos chefs jóvenes están apostando por propuestas “neo-colombianas” o a una recuperación de comida de mercado alrededor del ingrediente. La más nombrada de ellos, digamos que sería Jennifer Rodríguez, que vino desde Mesitas del Colegio a cocinar acá; ella tiene una cocina “de su pueblo” y todos los ingredientes que traía habían sido comprados a campesinos de las veredas de al lado de donde ella tiene su restaurante. También hemos tenido a Juanita Trujillo y Carlos Cárdenas, ellos trabajan mucho más moderno pero también tienen una propuesta “neo-colombiana”, ellos se llaman “La Pastelería de los pasteles”, son panaderos los dos; pero cuando vinieron cocinaron de sal y también alrededor de ingredientes. Se cocinó con gallina, con frijol, con maíz, con ingredientes muy de la plaza; muy diferente a Jennifer, con un emplatado muy delicado y dándole una importancia al ingrediente colombiano.

¿Cómo está siendo la experiencia para los de La Petite Table, los que la han creado?

J.S.: Ellos están descubriendo talentos y de alguna manera es como una apuesta, invitando a gente de la cual has visto un pedazo de su cocina, en el noventa y nueve por ciento de las veces ha sido muy exitosa. Cocineros que vienen un día y les sale algo muy bueno la primera vez y después no tanto. Estamos invitando cocineros profesionales, amateurs, “raising stars”; personas que están empezando en el mundo de la gastronomía y que a veces requieren una ayuda, lo cual requiere más trabajo. Son cocineros de diferentes niveles que vienen a servir a mesas con veintidós comensales que no siempre es fácil…

Disfrutando tacos en Playa del Carmen

Aquí arriba tienes nuestro podcast con la entrevista entera, no te lo pierdas porque está muy interesante 🙂

la carniza playa del carmen

La Carniza Playa del Carmen

Si una cosa hace especial a Latinoamérica y su gastronomía es la comida callejera, la que nos recuerda que la tradición está en cada esquina y que es posible satisfacer el gusto de todos los paladares a unos cuantos metros de los lugares que frecuentamos.

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

¿Cuántos de nosotros no hemos salido de fiesta algún fin de semana y antes o después hemos terminado saciando nuestra hambre en alguno de esos puesticos que son tan reconocidos por los habitantes de la zona? y es que la comida latina se disfruta en cada rincón de las ciudades de América Latina.

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

No es necesaria una mesa llena de cubiertos, o un mantel sobre la mesa, porque a veces parte de la experiencia está en ser servido en el plato más humilde, comer con las manos y muchas veces hacerlo de pie.

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

Esa gastronomía poco reconocida por muchos de los medios internacionales, en donde las Estrellas Michelin no son parte del repertorio que recibe a los comensales, pero donde ellos sí son muy bien recibidos por los anfitriones del lugar.

Muchos de los puestos callejeros llevan años en las calles, siendo testigos de la ciudad y de miles de historias. Hoy queremos contar la historia de uno de esos anfitriones por excelencia en una pequeña ciudad mexicana, en Playa del Carmen en donde “La Carniza” ha dejado y sigue dejando su huella para convertirse en parte de la historia de esta pequeña ciudad, llena de vida, de sol y de mucho ambiente latino.

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

¿Y por dónde empezar cuando en “La Carniza”, se pueden encontrar varios de los tacos mexicanos más tradicionales? pues yo diría que por el principio 🙂 y no podemos conocer “La Carniza” si no conocemos a Emiliano, un hombre cuyo conocimiento de la carne le ha servido para hacerse un nombre en Playa del Carmen como uno de los mejores lugares para comer tacos. Con 32 años en el negocio de la carne, este hombre que proviene de una familia de carniceros artesanos dedicados a elaborar cualquier tipo de carne y a elaborar la cecina que vende en su pequeño rincón callejero por kilo o por tacos, es el anfitrión preferido de Playa del Carmen.

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

Además de la cecina, en “La Carniza” que lleva cuatro años en la ciudad, puedes encontrar longaniza, carne enchilada de cerdo, tasajo y chicharrón, todo elaborado por ellos mismos de manera artesanal, un lujo que no te puedes perder si vives o pasas por Playa del Carmen.

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

Pero si lo que quieres es disfrutar los deliciosos tacos que preparan, puedes deleitarte con sus recetas acompañadas con nopales asados, cebolla asada y las deliciosas y artesanales salsas que forman parte de su repertorio gastronómico. Cabe resaltar que sus productos no tienen suavizantes artificiales ni marinadores, un plus para los amantes de la comida tradicional latina y para los que le gustan las recetas saludables…

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

Y es que un producto artesanal como el de “La Carniza”, a pesar de estar elaborado de manera tradicional, sin industrialización, viene acompañado de la garantía de que sus productos son producidos higiénicamente pues son realizados en lugares cubiertos, donde ni el polvo ni los insectos han tenido contacto con estos.

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

Te invitamos a que saborees cualquiera de sus tacos con las carnes que producen y si no sabes por dónde empezar, puedes hacerlo probando los preferidos de los comensales; que te atrevas con el “taco aporreado” – elaborado con la fajita de la cecina y huevo revuelto hecho al momento, o “el chicharronero” – un taquito mixto de cecina, longaniza y chicharrón, o “el placero” elaborado con chicharrón y guacamole, o el de tasajo con gordito incluido, si es que “La Carniza” no te dejará indiferente, porque seguro que querrás volver 🙂

La yuca brava, un sabor amazónico (2a parte)

Continuamos con la entrevista de Alberto Chirif, antropólogo peruano de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos

El podcast de la entrevista entera se encuentra aquí:

Ingredientes amazónicos

guarana

Guaraná

Dentro de los ingredientes que son consumidos por las comunidades indígenas, podemos enumerar: la yuca, el plátano y diversas plantas. Obviando por ahora la yuca, podrías hablarnos sobre las plantas más relevantes que han acompañado a las comunidades indígenas amazónicas?

A.C.: Podríamos hablar de carbohidratos y proteínas. Yuca, plátano y otros tubérculos, la mayoría son carbohidratos y estos acompañan la proteína que en la parte baja de la Amazonía, como en Brasil o Colombia, sería el pescado, el pescado es una parte fundamental y el agua, el agua es un recurso importantísimo también para la regulación de todas las plagas que afectan al bosque y la flora, anualmente hay una creciente tremenda que barre con todo eso y es un regulador de todo, del paisaje, del clima, es regulador de temperatura… Entonces los peces y la tortuga conforman una parte importante de la proteína o la vaca marina o el manatí, que ahora está prácticamente extinguido en toda la Amazonía, pero que ha sido importante. Y en la parte alta donde está la cordillera amazónica el recurso más importante ha sido los animales de monte; hoy en día esos recursos han sido altamente afectados por la deforestación. En cuanto a los tubérculos o las farináceas, está el plátano que no es un tubérculo, que es originario de la India; está el ñame que también es asiático; es el segundo caso de un producto que no es de acá. Los alimentos farináceos provienen de tubérculos, de plátano, de la yuca; por supuesto, también de una serie de palmeras, aquí le llamamos pijuayo, en Colombia le llaman chontaduro, es sumamente importante para consumir y para preparar determinados tipos de chicha; algunas fermentadas, otras frescas.

Dentro de los animales de la Amazonía; es bastante común que se consuman: la tortuga, el suri, diversos pescados, especies de monos, armadillo y caracoles. ¿Cuáles especies de animales son o han sido las más consumidas por los indígenas amazónicos?

Indigena cazando

Indigena cazando, cortesía: Taringa.net

A.C.: Sí, los grandes mamíferos, como los pecaríes (los jabalíes americanos) que aquí en Perú le llamamos huangana, tipos de monos también (los cuales están afectados, yo no creo que sea tanto por su consumo, si no básicamente por el avance de la deforestación). Aves, hay una variedad de aves, algunas terrestres porque no vuelan y otras voladoras que son importantes; además de eso hay caracoles, cangrejos..

Muchos de estos recursos (ingredientes o especies) son utilizadas por indígenas y locales para hacer medicamentos o plantas medicinales y el “Pasaje Paquito, de Iquitos” es un claro ejemplo de esto. Un lugar que es conocido como la farmacia amazónica de Iquitos, parece que en muchas ocasiones no gestiona de manera respetable la explotación de las especies, ¿qué puedes decir respecto a esto?

Pasaje paquito

Pasaje Paquito, cortesía: Go2amazonrainforest.com

A.C.: Es verdad, Pasaje Paquito es un lugar importante para la adquisición de productos, pero en realidad toda la farmacopea tradicional está muy relacionado con las familias, la gente tiene huertos con plantas medicinales y no necesita ir a este Pasaje. Yo creo que Pasaje Paquito está orientado a tener un público más desligado de las tradiciones amazónicas que ha ido desde Iquitos para tener su propia huerta y además tiene un atractivo desde el punto de vista místico. Pero esto está muy ligado a las familias, a ninguna señora le va a faltar un pequeño huerto con plantas medicinales que haya aprendido a cultivar y por supuesto a usar.

Dentro de la ciudad de Iquitos, está el barrio de Belén, el cual algunas personas lo han calificado como un foco para el tráfico de especies de manera ilegal (con productos como pueden ser los huevos de tortuga caricaya o la tortuga motelo), ¿Qué opinas en relación a esta afirmación?

Mercado-Belen

Mercado Belen, cortesía: expreso.com.pe

A.C.: No lo llamaría del todo así, pero en ese lugar está uno de los más importantes comercios, el cual tiene alimentos con especies que son prohibidas y en el Perú la comercialización de animales de monte está prohibida y en Iquitos también puedes encontrar algunos restaurantes con preparaciones con tortuga o lagarto, lo cual está mal y esto debería ser más controlado por las autoridades. Desafortunadamente la necesidad del dinero para vestido, gasolina, cartuchos para escopeta y como las oportunidades de trabajo son muy limitadas; se recurre a lo que se tienen a mano como son los recursos. Yo lo encuentro terrible porque es casi como “cavar su propia tumba”, porque en el momento en el que se encuentren sin nada para consumir va a ser muy duro.

Sobre tu libro “Pueblos de la yuca brava

¿Qué es la yuca brava y por qué es tan importante en estas comunidades?

yuca-cultivo

Plantacion yuca, cortesia: Agraria.pe

A.C.: Es un tubérculo difícil de diferenciar. Toda yuca tiene ácico cianhídrico, el tema es que la yuca que generalmente usamos o comemos tiene un porcentaje muy bajo y seguramente es eliminado en el momento de hervirla, de freírla o de someterla a algún otro proceso. Con la yuca brava no sucede eso, la yuca brava nunca la vas a poder comer como un tubérculo, lo que vas a hacer es someterla a un proceso de extracción de veneno y con la harina que te queda seguramente vas a preparar determinados platos. Ahora, una de las preguntas es ¿se puede hacer casabe con esta yuca?, sí se puede y ¿por qué no se hace?, no se hace por varias razones, se dice que la yuca brava tiene más cantidad de almidón, es un cultivo que aguanta mejor las plagas y da mayor producción con productos como el casabe y es almacenable durante más tiempo. Yo creo que a la gente le gusta hacer más el casabe con esa yuca y no con la otra, yo creo que el gusto es determinante en las opciones de una cultura. Entonces yo creo que lo interesante no es solamente el aprovechamiento de la parte harinosa del tubérculo si no también de los productos que van saliendo en el proceso de elaboración, en el proceso de eliminación del veneno. Cuando se ha sometido a la yuca a un remojo para ablandarla – porque es un proceso muy largo, que puede durar cuatro o cinco días – después se machaca y después se exprime con una especie de manga del palo balsa en donde se pone la yuca, se cuelga y se somete a un proceso de torsión que elimina el agua y con ella sale el veneno, esta agua no se desecha, esa agua se hierve durante días, hasta una semana (descansando en la noche, por supuesto), una vez hervido, esto va dejando una cosa espesa, una especie de gelatina espesa a la cual le añaden ají, con esto sale un producto extremadamente sabroso, cuyo nombre es tucupí, que sirve para condimentar guisos o para usarlo directamente cuando se consume el casabe. También se saca la sopa de la yuca que se prepara con pescado o la hoja de la yuca, que se ha encontrado que tiene muchísima más proteína que el propio tubérculo.

¿Cómo consumen la yuca los pueblos indígenas de la Amazonía?

Yuca leña

Yuca hervida, cortesia: Ojodigital.com

A.C.: Los que no tienen la yuca brava la consumen básicamente de dos formas, asada o hervida. Hay una tercera forma que es el masato, el asado puede ser con cáscara o sin cáscara, cuando se hace con cáscara, esta hace un “efecto factor horno”, con la cual queda riquísima y luego hervida se usa como acompañamiento. Para el masato se machaca y se mastica un poco para que la saliva acelere el proceso de fermentación. Ese masato también se prepara con el pijuayo (como le decimos en el Perú) y en Colombia (chontaduro). Los que tienen la yuca brava la consumen como casabe que en apariencia es como una gran pizza. Además se hacen una especie de tamalitos que se cuecen en un plato de barro que son fabricados por ellos mismos. Otra manera de preparación es la farinha, que es la manera de preservar el producto por más tiempo.

¿Cómo identificar las yucas que son aptas para el consumo humano?

A.C.: A pesar de que hay muchas variedades de yuca que son venenosas, una tercera variedad que es consumida por las comunidades es la yuca dulce, que tiene muy poco porcentaje de almidón, también es venenosa si no se sabe preparar correctamente; pero es muy utilizada para preparar bebidas frescas, no fermentadas. Se usa para las fiestas.

¿Qué pueblos forman parte del grupo que consume la yuca brava en la Amazonía?

A.C.: Aquí en el Perú, los Bora, Huitoto y Ocaina; este último casi en extinción. En Colombia son esos tres también, además de otros que yo no conozco. En Brasil también se consume, pero en Bolivia en la Amazonia no se consume esta yuca brava. En Ecuador, los Secoya que también están en Perú y Colombia.

Háblanos sobre el casabe, el tucupí, el mañoco, chicha, cahuana u otras preparaciones sacadas de la yuca.

Casabe

Casabe, cortesia: cocina33.com

A.C.: El casabe es un acompañamiento para la carne del monte y el pescado, lo condimentan, lo sazonan con este tucupí. El mañoco no lo conozco y la cahuana es una bebida como una mazamorra a la cual se le añade fruta; es una bebida para fiesta, no es una bebida cotidiana.

¿Hay algo más que consideres interesante de tu libro para mencionar?

Coca indigena

Hoja de coca, cortesia: boliviaexigesumar.com

A.C.: Sí, hay una parte que se llama “La Cocina Sagrada de los Ocaina”, aquí me refiero a las maneras de preparar el tabaco, al igual que la coca. La coca en el mundo andino, aquí en Perú y en otros países ha sido consumida seca, meten la hoja en la boca, halan el tallito y con lo que queda en la boca hacen una bola a la que le ponen un poco de cal para acelerar los estimulantes. En esa parte de la Amazonía el consumo es totalmente limpio; primero tuestan la hoja, luego la muelen con unos pilones que tienen y luego la mezclan con cenizas de un árbol que en Colombia se le llama guarumo y es posible que eso tenga los estimulantes que tiene la cal; una vez que han hecho eso la ciernen, el resultado es un talco casi impalpable del que ponen cucharadas en la boca y van formando una bola. Esto también lo complementan con el tabaco que lo dejan madurar, lo hierven hasta que queda una masa espesa, esto se lo agregan a la coca con un palito poco a poco. Además de esto, al tabaco lo sazonan con una sal vegetal, el proceso es tan complejo que uno no entiende como un pueblo de apariencia tan sencillo puede realizar procesos tan complejos como el de un laboratorio. La sal vegetal la obtienen de las raíces de determinadas palmeras o helechos; estas raíces las queman y las van destilando con unos embudos hecho por ellos. Posteriormente las consumen en sus sesiones nocturnas.