Disfrutando tacos en Playa del Carmen

Aquí arriba tienes nuestro podcast con la entrevista entera, no te lo pierdas porque está muy interesante 🙂

la carniza playa del carmen

La Carniza Playa del Carmen

Si una cosa hace especial a Latinoamérica y su gastronomía es la comida callejera, la que nos recuerda que la tradición está en cada esquina y que es posible satisfacer el gusto de todos los paladares a unos cuantos metros de los lugares que frecuentamos.

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

¿Cuántos de nosotros no hemos salido de fiesta algún fin de semana y antes o después hemos terminado saciando nuestra hambre en alguno de esos puesticos que son tan reconocidos por los habitantes de la zona? y es que la comida latina se disfruta en cada rincón de las ciudades de América Latina.

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

No es necesaria una mesa llena de cubiertos, o un mantel sobre la mesa, porque a veces parte de la experiencia está en ser servido en el plato más humilde, comer con las manos y muchas veces hacerlo de pie.

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

Esa gastronomía poco reconocida por muchos de los medios internacionales, en donde las Estrellas Michelin no son parte del repertorio que recibe a los comensales, pero donde ellos sí son muy bien recibidos por los anfitriones del lugar.

Muchos de los puestos callejeros llevan años en las calles, siendo testigos de la ciudad y de miles de historias. Hoy queremos contar la historia de uno de esos anfitriones por excelencia en una pequeña ciudad mexicana, en Playa del Carmen en donde “La Carniza” ha dejado y sigue dejando su huella para convertirse en parte de la historia de esta pequeña ciudad, llena de vida, de sol y de mucho ambiente latino.

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

¿Y por dónde empezar cuando en “La Carniza”, se pueden encontrar varios de los tacos mexicanos más tradicionales? pues yo diría que por el principio 🙂 y no podemos conocer “La Carniza” si no conocemos a Emiliano, un hombre cuyo conocimiento de la carne le ha servido para hacerse un nombre en Playa del Carmen como uno de los mejores lugares para comer tacos. Con 32 años en el negocio de la carne, este hombre que proviene de una familia de carniceros artesanos dedicados a elaborar cualquier tipo de carne y a elaborar la cecina que vende en su pequeño rincón callejero por kilo o por tacos, es el anfitrión preferido de Playa del Carmen.

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

Además de la cecina, en “La Carniza” que lleva cuatro años en la ciudad, puedes encontrar longaniza, carne enchilada de cerdo, tasajo y chicharrón, todo elaborado por ellos mismos de manera artesanal, un lujo que no te puedes perder si vives o pasas por Playa del Carmen.

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

Pero si lo que quieres es disfrutar los deliciosos tacos que preparan, puedes deleitarte con sus recetas acompañadas con nopales asados, cebolla asada y las deliciosas y artesanales salsas que forman parte de su repertorio gastronómico. Cabe resaltar que sus productos no tienen suavizantes artificiales ni marinadores, un plus para los amantes de la comida tradicional latina y para los que le gustan las recetas saludables…

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

Y es que un producto artesanal como el de “La Carniza”, a pesar de estar elaborado de manera tradicional, sin industrialización, viene acompañado de la garantía de que sus productos son producidos higiénicamente pues son realizados en lugares cubiertos, donde ni el polvo ni los insectos han tenido contacto con estos.

La Carniza Playa del Carmen

La Carniza Playa del Carmen

Te invitamos a que saborees cualquiera de sus tacos con las carnes que producen y si no sabes por dónde empezar, puedes hacerlo probando los preferidos de los comensales; que te atrevas con el “taco aporreado” – elaborado con la fajita de la cecina y huevo revuelto hecho al momento, o “el chicharronero” – un taquito mixto de cecina, longaniza y chicharrón, o “el placero” elaborado con chicharrón y guacamole, o el de tasajo con gordito incluido, si es que “La Carniza” no te dejará indiferente, porque seguro que querrás volver 🙂

Comiendo en paradores de carreteras colombianas

Asadero en carretera colombiana

Asadero en carretera colombiana

En Colombia, paseo o salida “que se respete” con la familia o los amigos siempre está acompañada de las típicas visitas a los paradores de carretera, sea en vacaciones o los fines de semana, al recorrer este país, nos vamos topando con historias que cuentan sus habitantes a través de sus platos. ¿Y qué serían de las carreteras colombianas sin los paradores?

Estos espacios son amigos siempre dispuestos a ofrecernos un plato de comida; caminantes, familias, conductores y choferes de bus pueden confirmar el alivio y la ilusión de muchos viajes, gracias a ellos. Están por todas partes y a través de ellos se puede conocer gran parte de la idiosincracia colombiana, con sus frutas exóticas, con su comida típica, con su música latina y tropical que desde que te bajas del vehículo hasta que vuelves a retomar tu viaje dejan un delicioso sabor de boca.

Interior de un asadero colombiano

Interior de un asadero colombiano

Estos lugares forman parte de las historias familiares; sencillamente son parte “del plan” porque un parador es un destino más para nosotros y en muchas ocasiones, es imperdonable viajar a la finca de los amigos, a la casa de campo de la abuelita, o al club “de turno”; sin parar en estos maravillosos recintos. Los paradores son el alma de muchas de las rutas que se acostumbran a tomar por parte de los viajeros, es imperdonable no parar a desayunar en ellos, o comerse una longaniza de esas “como Dios manda” por Boyacá, ni qué decir de un delicioso postre – aunque nos ganemos 2 kilos de más solamente por llegar a esa experiencia sublime e inigualable de unas brevas con arequipe o de un postre de natas – (que a mi me hace desfallecer), sin mencionar a todos aquellos que viajan más por comer en los paraderos que por desconectar el fin de semana….

Arepas en desayunadero colombiano

Arepas en desayunadero colombiano

La última vez que estuve comiendo en uno de estos, fue porque iba de viaje a la laguna de Chingaza, y en el camino paramos a desayunar; pues salimos tan temprano que la única opción era comer por la carretera, nos detuvimos a las 8:00 de la mañana para comer arepas boyacenses con café, algunos se pidieron caldo con papa y los más valientes tamal. La atención del lugar fue muy buena (como es muy común en Colombia), tuvimos la oportunidad de tomar algunas de estas fotografías y dentro del grupo como decisión unánime decidimos a la vuelta volver, simplemente para repetir o para llevar algunas de esas delicias colombianas a casa.

Los paradores colombianos son todo un símbolo de carretera, muchos tienen horario extendido y es usual que los habitantes de las grandes ciudades prefieran ir a comer en ellos como excusa para dejar el bullicio interminable de ciudades como mi querida Bogotá… esta es una de las cosas que más extraño de Colombia, las salidas de los domingos por la tarde a comer mazorca asada y no es que sea un ritual obligado este día de la semana; pero son de esos pequeños placeres de la vida que no requieren de mucho dinero, están al alcance de todos los bolsillos y mientras tanto, se puede disfrutar de las vistas de la ciudad con tranquilidad.

Mazorca en carretera colombiana

Mazorca en carretera colombiana

Es muy común encontrar en estos lugares la clásica fritanga, que suele sobresalir por su alto nivel calórico y que nos recuerda nuestras raíces culinarias, aquellas que trajeron los españoles y que aún hoy en día mantenemos vivas como parte de nuestra gastronomía. El palacio del colesterol (como le llamamos en el país a los lugares que venden fritanga) aporta una oferta gastronómica muy variada y en muchas ocasiones en ellos podemos encontrar: desde longaniza, hasta morcilla, chorizos, caldos y sopas de diferentes tipos, papa criolla, plátano asado, papa sabanera, varias versiones de arepas, diferentes tipos de carnes asadas y muchas cosas más. Muchos de estos platos se disputan un puesto en las mesas de los comensales con bebidas tan comunes como la cerveza, el refajo, zumos de frutas, aguardiente y muchas otras bebidas.

Pero una de las cosas que más me encanta de estos sitios, es el poder encontrar “el ají berriondo” (que hace llorar hasta los más valientes) y que con un poco ya estás para toda la tarde… es muy común comerlo con empanadas típicas colombianas, pero para mi es ideal con cualquier cosa ¡pega de maravilla!

*Nota: Berriondo es solo un adjetivo que – en este caso en Colombia – podríá dar énfasis a la intensidad del ají (en realidad no existe ninguno que se llame de esta manera :))

Por último, para terminar este pequeño viaje, aquí les dejo el hermoso paisaje de la laguna de Chingaza (cómo no lo iba a compartir)… si es un lugar extraordinario para  desconectar.

Laguna de Chingaza

Laguna de Chingaza

Gracias a mi hermano y a mi amiga Marta por aportar el material gráfico y hacerlos a todos partícipes de esta experiencia 🙂 ¿Y a ustedes qué es lo que más les gusta de los paraderos de carretera?¿Tienen anécdotas que contar?

Historias en el mercado de Lo Valledor en Santiago de Chile

(Escrito por Sebastián Baeza – COOKINGNOW)

"Ted" chileno en el mercado de Lo Valledor ;)

“Ted” chileno en el mercado de Lo Valledor 😉

Aquí comienza la aventura donde los quiero llevar a conocer parte de la cocina de Latinoamérica desde la visión de un cocinero apasionado por las raíces, la historia de los pueblos, su gente y sus costumbres. Un cocinero el cual se apasiona por ese olor de cantina de barrio bajo, que entre mezcla el aroma del tabaco de trasnoche y ese alcohol barato que nos hace perder la cabeza pero que encierra historias notables. Un cocinero que se enamora del olor a fritanga que circula por las calles de las grandes ciudades, ese que nos transporta a una especie de trance o hipnosis para encontrarnos con una verdadera maravilla culinaria escondida en alguna calle de Latinoamérica.

Hombre con repollo en el mercado de Lo Valledor

Hombre con repollo en el mercado de Lo Valledor

¿Se han preguntado de dónde salen esos maravillosos sabores que nos sorprenden a cada uno de nosotros, los amantes de la cocina? Pues simple, cada ciudad por lo general tiene un gran mercado o central de abastos donde se  surte a la inmensa mayoría de la ciudad, supermercados, tiendas, restaurantes o incluso pequeños cocineros y dueñas de casa; hoy quiero llevarlos por ese viaje desde donde nacen los sabores.

Camiones en el mercado de Lo Valledor

Camiones en el mercado de Lo Valledor

Santiago, 14:00 hrs. mercado de Lo Valledor; sin duda alguna, la central de abastos más grande de Chile. Comenzamos nuestro viaje por las hermosas calles que se llenan de colores con las frutas y verduras de temporada, aquí el día empieza a las 2:00 a.m. cuando comienzan a llegar los agricultores en sus camiones directamente desde sus parcelas para vender sus productos sin intermediarios. Cada uno de ellos va tomando un estacionamiento asignado, ya que en Lo Valledor la distribución está sectorizada para cada tipo de producto, una vez todo dispuesto comienzan a llegar los clientes a primera hora de la mañana.

Cebolla larga y rábanos en el mercado de Lo Valledor

Cebolla larga y rábanos en el mercado de Lo Valledor

La circulación por la calles se hace cada vez más lenta por la gran cantidad de compradores que llegan debido a sus buenos precios y su gran calidad, a medida que se va entrando en este mundo se comienza a entender la fama de gente alegre que tienen los trabajadores de mercado, las risas y bromas abundan, el café cargado para el frío – muchas veces con malicia (alcohol) – ya va encendiendo el día laboral, de pronto vas encontrando personajes de distintas latitudes y se entremezcla una fusión de Latinoamérica y el Caribe, peruanos, colombianos, ecuatorianos, venezolanos y muchos haitianos le dan un color maravilloso y pintoresco al mercado, sus acentos se van fusionando con el lenguaje popular chileno. Las bromas abundan y las mujeres morenas son las reinas del lugar con su belleza y alegría, pero esta influencia de distintos inmigrantes no solo ha influenciado en el lenguaje ni en las bromas, que día a día llenan de humor el ambiente, sino que también han transformado la cocina del lugar.

Oferta de platos típicos en el mercado de Lo Valledor

Oferta de platos típicos en el mercado de Lo Valledor

Lo Valledor también cuenta con un sector de restaurantes y los inmigrantes que ahí trabajan han influenciado directamente en los platillos que se sirven, hoy podemos encontrar desde restaurantes típicos chilenos hasta fusiones peruano-chilenas, colombiano-chilenas y comida típica de Haití, donde no me sorprendería que un sibaritas encontrara el mejor ceviche peruano de Chile o un gran encocado de camarón de Colombia.

Puesto con remolacha en el mercado de Lo Valledor

Puesto con remolacha en el mercado de Lo Valledor

Entrar en el mercado de Lo Valledor es sin duda alguna toda una experiencia dentro del corazón del pueblo chileno, sus raíces y la renovación de éste; es una forma directa de conocer la idiosincrasia del personaje popular, del roto chileno, del humor con picardía, de las alegrías del fútbol; donde no hay política y la gente trabaja día a día sin importar a quien tiene como presidente, ni que ley se discute en el Congreso. Su gente es el orgullo de todos y cada uno; nosotros los cocineros los admiramos por su dedicación, trabajo y respeto por la tierra. Porque cuando miro las manos de estos campesinos partidas por el esfuerzo y el trabajo duro del campo, siento un respeto más profundo, porque de esas manos nacen los sabores……..un paseo imperdible. COOKINGNOW

Hombre trabajando en el mercado de Lo Valledor

Hombre trabajando en el mercado de Lo Valledor